
Situado en Asia Occidental, limitando con países clave, con el mar Caspio al norte y el golfo Pérsico al sur, Irán ocupa una posición estratégica en Oriente Medio. Su geografía, que combina altas cadenas montañosas con extensos desiertos, ha contribuido a un aislamiento que, si bien ha favorecido -y sigue favoreciendo- la defensa del país, también ha dificultado sus relaciones con el exterior. Esto ha propiciado el desarrollo de una cultura y un poder político relativamente independientes, manteniendo cierta distancia frente a influencias externas.
El gobierno actual de Irán nace de una profunda transformación que derrocó la monarquía en la convulsa década de 1970, instaurando un modelo teocrático singular en la historia contemporánea. El país ha trazado un camino propio, firmemente cimentado en una ideología islamista chií con un fuerte componente antiimperialista. Bajo el lema de resistencia frente a las potencias de Occidente, la nación persa ha buscado expandir su influencia en Oriente Medio, al tiempo que mantiene un férreo control interno, sofocando con determinación las voces disidentes.
Esta potencia regional, que hoy se alza como la principal potencia chií dentro del mundo musulmán, es una pieza clave en el engranaje de la política global, por lo que es necesario conocer su origen y sus dinámicas. Para ello, empecemos por explicar cómo se creó el actual régimen de los ayatolás.
La caída del sha y la Revolución Islámica
Tras derrocar el gobierno de democrático de Mohammad Mosaddegh con un golpe de Estado orquestado por los servicios de inteligencia británicos y estadounidenses en 1953, el sha Mohammad Reza Pahleví tomó el control total del país e instauró una autocracia.
Para ampliar sobre el derrocamiento de Mohammad Mosaddegh, os dejo un artículo de El Orden Mundial que explica todo lo necesario para entender la Operación AJAX
https://elordenmundial.com/la-caida-del-ultimo-sha/
Durante sus 38 años de mandato, Reza Pahleví trató de modernizar Irán como una forma de acercarse más a sus aliados occidentales, por lo que en 1963 puso en marcha lo que se conoce como la “Revolución blanca”. A través de este programa, el sha buscó una modernización del país con reformas que significaron avances enormes en cuestiones como los derechos de las mujeres o la alfabetización del pueblo.

Figura 1. Mohammad Reza Pahlavi, sha de Irán durante 38 años, trato de modernizar el país a través de la «Revolución blanca». Fuente: La Vanguardia, 2025.
Sin embargo, lejos de ser perfecto, el gobierno del sha fue ganando enemigos dentro de la sociedad iraní. La fuerte represión ejercida por la SAVAK -la temida policía secreta del régimen-, el aumento de la desigualdad económica, el desempleo creciente provocado en parte por una fallida reforma agraria, y el abismo ideológico entre una élite privilegiada y una población que se sentía abandonada por sus gobernantes fueron debilitando progresivamente la estabilidad interna del régimen autocrático.
En medio del aumento de las tensiones surgió la figura de Ruhollah Jomeini, un líder político y espiritual que, por su firme oposición al gobierno del sha y al alineamiento de este con Occidente, fue obligado a exiliarse en 1964, primero a Irak y más tarde a París.
A pesar del exilio, Jomeini logró convertirse en una figura ampliamente reconocida dentro de la sociedad iraní gracias a sus discursos, que difundió a través de cassettes y redes de seguidores leales. Estos se encargaban de hacer llegar su mensaje al interior del país, consolidándose como el principal símbolo de resistencia frente al régimen de Mohammad Reza Pahlaví.
A finales de 1978, manifestaciones multitudinarias se extendieron por todo Irán. Estudiantes, religiosos, trabajadores, comunistas y diversos opositores del régimen salieron a las calles reclamando el fin del reinado del sha. La respuesta del gobierno fue brutal, dejando cientos de muertos en las calles iraníes. Lejos de disuadir a los manifestantes, la violencia estatal provocó una paralización general del país y comenzó a erosionar la lealtad del ejército al régimen.
La situación se volvió completamente insostenible, y sin ninguna posibilidad de mantener su posición, el sha abandonó el país el 16 de enero de 1979. Apenas días después del exilio del sha, Ruhollah Jomeini regresó a Irán en un ambiente de euforia popular. Poco después, se formó un gobierno provisional encabezado por Mehdi Bazargan, que mantenía una ideología de corte liberal. Sin embargo, sus políticas moderadas chocaban de frente con los planes de Jomeini, que aspiraba a instaurar un sistema teocrático basado en el gobierno de los juristas islámicos (velayat-e faqih).

Figura 2. Jomeini a su regreso a Irán en 1979, recibido en un ambiente de euforia popular que allanó el camino para la instauración del régimen teocrático. Fuente: Muy Interesante, 2025.
Creación de la República Islámica de Irán
Desde su posición como líder supremo de la revolución, Jomeini fue socavando progresivamente al gobierno de Bazargan. El golpe definitivo llegó en noviembre de ese mismo año, cuando un grupo de estudiantes islamistas tomó la embajada de Estados Unidos en Teherán. Lejos de condenar la acción, Jomeini la respaldó públicamente y utilizó la crisis para desacreditar a los moderados, acusándolos de tener afinidades con potencia occidentales.
La caída del gobierno promovió la radicalización del pueblo y allanó el camino para la creación de la Constitución Islámica de 1979, la cual formalizaba la teocracia y creaba la figura del Líder Supremo, sentando las bases del control clerical. Con ella, Alí Jomeini, ya como Líder Supremo, se convirtió en la máxima autoridad religiosa y política -superior por encima del presidente, el parlamento y el poder judicial-, guardián de los principios del islam y árbitro final de todas las decisiones que se tomaran en el gobierno.
Con el objetivo de defender los valores de la revolución y evitar cualquier posible contrarrevolución, se creó en esos primeros meses la Guardia Revolucionaria Islámica. A diferencia del ejército regular, esta nueva fuerza militar respondía exclusivamente al Líder Supremo y no al Estado. Su misión principal era proteger el régimen islámico tanto de amenazas internas como externas. Con el tiempo, la Guardia Revolucionaria se convirtió en uno de los pilares del poder en Irán, con su propio ejército, marina y fuerza aérea, así como una enorme influencia política y económica.

Figura 3. Los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica marchando durante un desfile para conmemorar la guerra Irán-Irak. Fuente: The New York Times, 2019.
Desde entonces, Irán ha mantenido un sistema teocrático-republicano con el objetivo de dar una apariencia más democrática y de participación popular, pero asegurando siempre el control del clero y el Líder Supremo. Con ello, cuando el gobierno elegido no se alineaba con las ideas de este grupo -tal y como sucedió con el gobierno de Banisadr en los 80 por ejemplo-, este era destituido y sustituido por otro más afín a las ideas de Jomeini.
En los 10 años que duró su mandato, Jomeini trató de expulsar a las fuerzas extranjeras de Irán, lo que supuso la imposición de sanciones por actores como la propia Estados Unidos. Además, también tuvo que enfrentar una guerra que duraría casi ocho años, cuando el Irak de Sadam Hussein trató de invadir Irán.
El nuevo Líder Supremo y los problemas internos de Irán
Tras la muerte del ayatolá Jomeini en 1989, se modificó la Constitución para que el entonces presidente, Alí Jamenei, pudiera convertirse en Líder Supremo. Esta modificación se debió a que, en ese momento, Jamenei no poseía el título religioso musulmán de Marja Taqlid, que hasta entonces era requisito indispensable para acceder a dicho cargo. Aunque al tomar el poder surgieron ciertos problemas, Jameneí logró eliminar gradualmente a sus rivales dentro del régimen y consolidó su poder, que mantiene hasta la actualidad.
A pesar de que hasta día de hoy el régimen iraní ha conseguido mantener una relativa estabilidad interna, la sociedad iraní es un actor muy complejo que genera muchas tensiones con el gobierno teocrático. Y es que Irán posee una población predominantemente joven y altamente educada, lo que contrasta con la gerontocracia clerical que ostenta el poder. Esta juventud está, en gran medida, expuesta a la información global a través de internet y las redes sociales -a pesar de las restricciones-, y alberga aspiraciones que a menudo colisionan con las doctrinas conservadoras del régimen. Esto ha resultado en varias ocasiones en protestas multitudinarias como como el Movimiento Verde en 2009 o las protestas por el asesinato de Mahsa Amini en 2022, las cuales fueron duramente reprimidas por el régimen.

Figura 4. Mahsa Amini fue una mujer de origen kurdo asesinada por la policia de la moral -una unidad dentro de la fuerza policial iraní encargada de hacer cumplir el código de vestimenta islámico y otras normas morales- por no llevar correctamente su hiyab. Fuente: deia, 2022.
Asimismo, la aparente homogeneidad islámica que busca mostrar el régimen, oculta una pluralidad étnica significativa. Se estima que solo el 50% de la población del país es de origen persa, el resto se compone de diversas minorías, incluyendo azeríes, kurdos, árabes y baluchis, cuyas demandas y particularidades culturales pueden generar fricciones con el gobierno central. La gestión de estas identidades diversas es un desafío constante para Teherán.
Finalmente, la economía iraní, la cual es fuertemente dependiente del petróleo, ha sufrido las consecuencias de décadas de aislamiento y sanciones internacionales, especialmente impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea por cuestiones como los derechos humanos o el programa nuclear -del cual habló en este otro artículo– . Estas sanciones, sumadas a otros problemas estructurales, han contribuido a la desigualdad económica y al desempleo, afectando directamente la vida diaria de la población y alimentando el descontento que, como comentaba antes, estalla en protestas.
¿Cómo funciona la política exterior iraní?
La política exterior iraní se articula en torno al concepto de muqawama -término árabe que significa “resistencia”-, el cual se ha convertido en uno de los pilares ideológicos del régimen. Irán se presenta como defensor de los oprimidos frente al dominio de las potencias occidentales, desafiando el statu quo global, al que considera injusto y hegemonizado por Estados Unidos, conocido oficialmente en el discurso iraní como el “Gran Satán”.
Asimismo, el régimen rechaza de forma categórica la legitimidad del Estado de Israel -al que se refiere como el “Pequeño Satán”-, considerándolo una entidad ocupante e instrumento del imperialismo occidental en el corazón del mundo islámico, y ha jurado “la eliminación del régimen sionista”. Por ello, la causa palestina ocupa un lugar central en su política regional.
Irán también apela a la ummah -la comunidad de los pueblos musulmanes- y promueve una interpretación de la yihad centrada en la lucha contra la injusticia y la opresión, lo que justifica su apoyo ideológico, financiero y militar a grupos armados aliados en la región, como Hezbollah en Líbano o las milicias chiíes en Irak. En este marco, los miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica son considerados muyahidines, es decir, combatientes en defensa del islam.
En esta línea de visión, Irán ha tejido una red de alianzas conocida como “el eje de resistencia” mediante la cual proyecta su influencia en Oriente Medio a través de actores no estatales afines, también conocidos como “proxies”. Entre ellos se encuentran los hutíes en Yemen, Hezbollah en Líbano, las milicias chiíes de Irak y Hamás en Palestina -grupo suní que, pese a sus diferencias doctrinales con Teherán, recibe su apoyo por compartir objetivos estratégicos, como la confrontación con Israel-.

Figura 5. Mapa que enseña la distribución del «eje de resistencia» de Irán. Fuente: Política Exterior, 2024.
Gracias a esta red, Irán implementa una estrategia de guerra asimétrica, evitando el enfrentamiento directo con potencias superiores y recurriendo, en su lugar, a medios indirectos como el suministro de armas, entrenamiento, inteligencia o respaldo financiero a sus aliados regionales. Esta capacidad asimétrica se ve reforzada por su posición geográfica privilegiada. Irán se asienta sobre el Estrecho de Ormuz, un cuello de botella marítimo de importancia estratégica global por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial. El control o la capacidad de interrupción de este estrecho le confiere a Teherán una palanca de presión formidable en el ámbito internacional, usándola como una potencial amenaza en momentos de máxima tensión, lo que subraya aún más su rol como actor geopolítico clave.
Para llevar a cabo gran parte de esta estrategia de proyección de poder y apoyo a sus aliados, el país persa cuenta con una rama de élite dentro de la Guardia Revolucionaria Islámica: las Fuerzas Quds. Esta unidad especializada tiene como misión principal apoyar a los grupos aliados de Irán en el extranjero y actúa como brazo ejecutor de su política exterior en zonas de conflicto.
Por último, a pesar de décadas de aislamiento debido principalmente a la mala relación con Estados Unidos y la UE, quienes han sancionado al país en numerosas ocasiones por cuestiones como los derechos humanos, Irán ha logrado crear relaciones con actores como Rusia y China, quienes son socios económicos y militares muy relevantes. Además, su incorporación en los BRICS en enero de 2024 refuerza su apuesta por un mundo multipolar. En paralelo, Irán mantiene una relación ambigua con Turquía, con la que combina una cooperación táctica, con una competencia regional, por ejemplo en el Cáucaso.
Desafíos y futuro de Irán
De cara al futuro, el régimen iraní enfrenta diversos desafíos que debe superar. El primero, y el que parece más inminente es el de la sucesión del Líder Supremo. La figura de Alí Jamenei, como máxima autoridad religiosa y política, es el pilar del sistema. Su avanzada edad empieza a mover las partes más bajas de la pirámide de poder iraní y crea la duda de quién será su sucesor. El propio Jamenei ha nombrado ya a varios posibles sucesor, entre los que se encuentran el actual presidente y su propio hijo, quien suena como favorito. Sin embargo, este proceso podría generar luchas internas, divisiones e incluso desestabilizar el sistema teocrático actual, por lo que este será un punto clave en la historia futura de Irán.
Otro problema es la cuestión de la presión económica derivada de las sanciones y la necesidad de una modernización que generan un descontento popular. La legitimidad y, en última instancia, la supervivencia del régimen depende en última instancia de la capacidad del régimen para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos
En el ámbito de la política exterior, el “eje de resistencia” de Irán ha experimentado golpes significativos y reconfiguraciones en el último año, como la intensificación de las operaciones israelíes contra altos cargos de Hezbollah y Hamás. Aunque el régimen persa ha demostrado una notable resiliencia, la reciente escalada de tensiones con Israel y las acciones directas subsiguientes han expuesto vulnerabilidades y obligado a Teherán a recalibrar ciertas estrategias, lo que sin duda influirá en su postura regional.
En suma, los siguientes movimientos que realice Irán podrían no solo influir en su política interna, reforzando o derrumbando el vigente régimen teocrático, sino que podría generar un cambio en las dinámicas que venimos viviendo las últimas décadas en Oriente Medio.
Fuentes bibliográficas
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Confilegal. (2025). Opinión | El susurro tras la tormenta: ¿Ha despertado la diplomacia en Irán y Ucrania? [Fotografía]. Recuperado el 24 de junio de 2025 de https://confilegal.com/20250502-opinion-el-susurro-tras-la-tormenta-ha-despertado-la-diplomacia-en-iran-y-ucrania/
Figura 1. La Vanguardia. (2025). La revolución blanca del sha: cuando Persia quiso ser Irán y una potencia mundial. [Fotografía]. Recuperado el 24 de junio de 2025 de https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20250621/10812844/revolucion-blanca-sha-persia-quiso-iran-potencia.html
Figura 2. Muy Interesante. (2025). Así triunfó la revolución de los ayatolás que revirtió la occidentalización de Irán. [Fotografía]. Recuperado el 24 de junio de 2025 de https://www.muyinteresante.com/historia/asi-triunfo-la-revolucion-de-los-ayatolas-que-revirtio-la-occidentalizacion-de-iran.html
Figura 3. The New York Times. (2019). ¿Qué es la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán? [Fotografía]. Recuperado el 24 de junio de 2025 de https://www.nytimes.com/es/2019/04/12/espanol/guardia-revolucionaria-islamica-iran.html
Figura 4. deia. (2022). Irán advierte que se opondrá al final de las protestas. [Fotografía]. Recuperado el 24 de junio de 2025 de https://www.deia.eus/mundo/2022/09/28/iran-advierte-opondra-final-protestas-6058508.html
Figura 5. Política Exterior. (2024). Mirar un mapa: el eje de la amenaza de Irán. [Fotografía]. Recuperado el 24 de junio de 2025 de https://www.politicaexterior.com/articulo/mirar-un-mapa-el-eje-de-la-amenaza-de-iran/

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